martes, 27 de noviembre de 2007

Urbanika - Vía crucis Callao


El proyecto para la creación de la vía expresa del Callao viene cargado de hechos indebidos que han desfavorecido a todas las personas que viajaban libremente por lo que eran antes calles libres.

El consorcio constructor se fundó después de ganar la buena pro y apenas 15 días antes de firmar el convenio.

Desde la presencia de familiares del ex alcalde del distrito y ahora presidente regional, Alex Kouri, como mediadores de las concesiones, hasta ese enredo de adendas, acomodamientos y reformulaciones, siete modificaciones a lo largo de tres años, en total, para que pueda gestionar este consorcio constructor que se habría fundado luego de haber ganado la buena pro y 15 días antes de firmarse el convenio.

Vayamos al problema real: la obra completa ha sido estimada por la empresa en 47 millones de dólares que incluye la construcción de la red vial que va desde el límite con Lima, avenida Elmer Faucett, la avenida Venezuela, hasta el óvalo 200 millares, concluyéndose hasta el distrito de Ventanilla. Toda esta longitud mediría unos 9 kilómetros.

Sin embargo, en la práctica, no parece que la obra sea así, la vía expresa Faucett mide menos de dos kilómetros, de los cuales uno debe pagar el peaje más caro del Perú: S/. 1.50 y una cantidad idéntica al regreso para pasar por ahí, cuando, según las estadísticas, lo normal es pagar 3 soles por cada 100 kilómetros. Por ejemplo, Si uno es chofer y cruza 8 veces por la calle debe pagar 16 soles por día.

Al parecer, sólo se habría construido parte del tramo A, que va entre el aeropuerto Jorge Chávez y el río Rímac, de la otra parte del tramo, no se ha construido nada.

Para Convial estos 1500 metros le ha costado 18 millones de dólares a la empresa. Es decir, casi se ha pagado un millón de dólares por cuadra. Lo grave del asunto es que en los contratos originales este cobro no habría sido previsto, sino que fue impuesto por Kouri por tener supuestamente intereses directos con la empresa que efectúa la administración de los pagos.

No sólo es el elevado monto que uno debe de pagar si quiere cruzar aquella pista, por otro lado, si uno elige no tomarla, tendría que sortear los 14 rompe muelles con sus 14 semáforos por esquina para poder llegar al mismo destino. Es decir, por un lado pagas por el kilómetro y medio de pista y ganas tiempo, y por el otro, no se paga nada pero podrías perder no sólo la paciencia sino la razón.
Aparte de haberse obstaculizado la vía no concesionada, dentro de la obra que se está ejecutando, todavía no se han implementado las vías alternas de doble sentido, que inicialmente comprometía la apertura del proyecto.

Hagamos números: si se ha pagado 18 millones de dólares, ¿cuánto dinero creen que ya ha recibido la empresa por el cobro del peaje? Al parecer, según fuentes del congreso, desde agosto del año pasado hasta la fecha se habría percibido 90 millones de soles, es decir unos 30 millones de dólares, o sea, este ha sido un negocio muy rentable. Al menos para algunos.

Para entender la verdadera dimensión de cómo se ha perjudicado una pista por otra, imaginemos que nos encontramos a la altura de la avenida Aviación Naval y desea dirigirse a Ventanilla, con la obra como está, tendría que darse toda una vuelta completa y bajar hasta la avenida Morales Duarte, para llegar a este distrito.

El peatón también se siente afectado, si usted quiere cruzar por los seis puentes peatonales se dará con la sorpresa que ninguna de éstas va directamente a la acera opuesta, simplemente uno llega al filo de la calzada y debe pasar por la vía alterna, peligrando la integridad de las personas. Al parecer, este trébol del callao, no es el de la buena suerte. La obra en sí ha sido analizada como incomprensible por varios expertos. Desde su inicio hasta su etapa de construcción y supuesta finalización.

El público en general ha rechazado la propuesta por un tema monetario, pero el tema en realidad no es sólo el derecho de cobrar servicio de peaje, es cómo un alcalde ha convertido una avenida pública en un laberinto de cemento sin sentido que parece haber llegado de golpe y que nadie puede sacarlo, como si fuera un bestia oceánico que se ha salido del mar.